Crisis de Natalidad en Chile: Nacimientos Caen a Mínimos Históricos y el Futuro del País Está en Juego
20-03-2025
La natalidad en Chile ha alcanzado mínimos históricos, situando al país entre las naciones con las tasas de fecundidad más bajas a nivel mundial. La Tasa Global de Fecundidad (TGF) en 2022 fue de 1,25 hijos por mujer, y las proyecciones para 2023 indican una disminución a 1,16 hijos por mujer.
Este descenso es significativo si se considera que el nivel de reemplazo generacional se establece en 2,1 hijos por mujer, cifra necesaria para mantener estable la población en ausencia de migración. Chile se encuentra entre los países con menores tasas de natalidad en el mundo, con solo unos pocos países registrando cifras inferiores.
A pesar de un aumento del 6,8% en los nacimientos durante 2022, alcanzando 189.303 nacidos vivos, este incremento se atribuye a un "efecto rebote" posterior a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, las cifras provisionales de 2023 muestran una disminución del 8% en los nacimientos, totalizando 174.067, lo que representa una caída del 37,6% en comparación con hace tres décadas.
Un factor relevante es el incremento de nacimientos de madres extranjeras, que en 2022 representaron el 18,9% del total de nacidos vivos. Las madres venezolanas lideran este grupo, seguidas por peruanas y haitianas. En regiones como Tarapacá y Antofagasta, casi la mitad de los nacimientos corresponden a mujeres extranjeras.
Además, se observa un retraso en la edad de maternidad. En 2022, la tasa de fecundidad más alta se registró en mujeres de 30 a 34 años, mientras que en 1992 predominaba en el grupo de 25 a 29 años. Esto refleja un cambio en los patrones de planificación familiar y un aumento en la participación de las mujeres en la educación superior y el mercado laboral.
Expertos atribuyen la menor fecundidad a transformaciones culturales en los roles de género, la falta de apoyo para la crianza y la percepción de condiciones poco favorables para tener hijos. Las mujeres sienten que no cuentan con suficientes redes de apoyo ni políticas que faciliten la conciliación entre trabajo y familia, lo que influye en su decisión de postergar o reducir la maternidad.
Este panorama plantea desafíos significativos para el sector salud en Chile. La disminución de la natalidad, junto con el envejecimiento de la población, podría afectar la sostenibilidad de los sistemas de salud y pensiones. Es crucial que las autoridades y actores del sector implementen políticas públicas que fomenten la corresponsabilidad en el cuidado, apoyen a las familias y promuevan condiciones laborales que faciliten la conciliación entre trabajo y vida familiar.
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